Boletín - 22 de julio de 2001

La ordenación de Armando Pérez fue un acontecimiento glorioso para nuestra parroquia. Después de meses preparación, la liturgia bilingue salió perfecta. Estoy bien agradecido al Sr. Abel Magaña, Cintia Ramirez, Mónica Orozco y todos los miembros del equipo parroquial que trabajaron tan duro para organizarla. También mi agradecimiento a todos los que trajeron comida. Fue bien rica. Mi única queja es que no se quedó ni una papusa para mí, pero los hermanos salvadoreños me prometieron que la próxima vez van a guardar una para el párroco.

Los parientes del diácono Armando también estuvieron bien agradecidos. Sus papás nos visitaron desde California, de igual manera unos hermanos y sobrinos. Quedaron bien impresionados de la hospitalidad y la amabilidad de la gente de Sagrada Familia.

En su homilia el arzobispo le dijo a Armando que tiene que ser como el Buen Samaritano, siempre tratando de alcanzar a los que están heridos. Durante la recepción un hombre me contó que había conocido a Armando en una “soup kitchen” (lugar donde dan comida a los pobres). El encuentro lo motivó a buscar un cambio en su vida personal. Que Dios de al diácono Armando tenga muchos años de ministerio aquí en la arquidiocesis de Seattle.

El arzobispo mencionó en su homilia que el consul mexicano le dijo que hay un medio millon de hispanos en el estado de Washington, 250,000 aquí en la arquidiocesis. Tenemos una misión enorme, pero no solamente a nuestros hermanos de habla español. En nuestra ciudad hay tantas personas que no saben quien es Jesús y por eso no tienen ninguna relación con él y la iglesia que él fundó como medio de salvación. Tenemos que rezar que Dios nos de los sacerdotes, diáconos y otros ministros que necesitamos. Y que todos respondan al llamado que recibimos por medio del sacramento de bautismo.

Cuando invité a la gente a la recepción después de la ordenación de Armando, el arzobispo me preguntó donde iba a poner tantas personas. Es verdad que necesitamos edificios más adecuados. Poco a poco estamos trabajando a esa finalidad. Como siempre agradezco el apoyo de ustedes para realizar nuestros sueños como parroquia.