Obedecer a Dios y Luego a los Hombres

(Homilía para Tercer Domingo de Pascua, Año C)

Durante mi tiempo en el Perú, vi unos feligreses atacados, humillados y torturados por los policías o insurgentes. Experimentaron el alto costo de “obedecer a Dios y luego a los hombres.” (Hechos 4:19)

Mientras tanto, en los Estados Unidos, unos apelaban al mismo principio de “conciencia.” Sin embargo no implicaba un gran precio. Al contrario, hizo mas cómodas sus vidas. Profesores en universidades católicas que rechazaron enseñanzas de la Iglesia no solamente se quedaron en sus puestos, sino recibieron alabanzas y nuevas oportunidades. Individuos o parejas, encontrando dificultades con cuestiones de moralidad sexual, decían que estaban siguiendo sus conciencias. Y políticos evocaron la libertad de conciencia para endosar el aborto, eutanasia y experimentación con embriones – y todavía llamarse católicos.

Hay algo podrido aquí. No puedo dar una exposición completa sobre conciencia pero la lectura de los Hechos nos da un buen punto de partir.* Cuando Pedro y los otros apóstoles dijeron a los miembros del sanedrín, “hay que obedecer Dios y luego a los hombres,” no actuaban por conveniencia. No, en realidad, estaban apostando todo. Al final llegará a golpes, encarcelación y la pena capital.

Jesús pronosticó la muerte de Pedro, como vemos en el evangelio de hoy. “Extenderás los brazos y otro...te llevará a donde no querrías.” (Jn 21:18) Sabemos de antiguos escritores cristianos que Pedro al fin iría a Roma y, como Tertuliano afirma, “soportaría una pasión como la de su Señor.”** Orígenes y otros dan testimonio que Pedro fue crucificado, cabeza abajo. Esto sucedió en el Ager Vaticanus, la área al oeste del Rio Tiber donde Nerón había construido su pabellón.

Desde el ejemplo de Pedro, podemos ver un criterio importante para juzgar si nuestra conciencia está correcta. ¿Me cuesta algo? ¿Requiere un sacrificio? ¿Me lleva más cerca a la donación total que implica la palabra “amor”? Apelar a la conciencia para hacer mas cómoda la vida es sospechoso.

El Catecismo refiere a la conciencia como “el núcleo mas secreto y el sagrario del hombre.” Allá cada persona se encuentra “solo con Dios,” y descubre “una ley inscrita por Dios.” (#1776) Al mismo tiempo el Catecismo nota algo que debe de ser obvio a todos: Porque somos “sometidos a influencias negativas y tentados por el pecado” preferimos nuestro propio juicio a los de Dios. (#1783) Por eso la conciencia requiere formación.

Observen que los apóstoles actuaban bajo “el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen.” Como ellos, Ud. y yo tenemos que rezar al Espíritu Santo antes de hacer decisiones morales. Pero también debemos reconocer el Espíritu ha actuado por dos mil años en la Iglesia Cristiana, especialmente por los apóstoles y sus sucesores.

En su libro, By What Authority? (¿Por cual autoridad?) Mark Shea da el ejemplo de hombres que se separaron de la autoridad del magisterio vivo – con resultados desastrosos. Por ejemplo, en la historia cristiana, especialmente en los últimos quinientos años, unos lideres han usado la Biblia para justificar la poligamia.*** Casi todos tendríamos una repugnancia a tal idea, pero es difícil responder sin apelar a la enseñanza constante del magisterio. Lo mismo aplica a las cuestiones del aborto, actos homosexuales y control de natalidad – sin mencionar asuntos doctrinales como la Santísima Trinidad.

La semana pasada mencioné a Dan Brown, autor de El Código Da Vinci. Se considera como cristiano a pesar de rechazar la divinidad de Cristo, endosar el culto a diosas y creer que la iglesia primitiva tenia una conspiración para cubrir el matrimonio de Jesús con Maria Magdalena. Él puede promover estas proposiciones con ecuanimidad – y seguir llamándose cristiano – porque tiene la misma idea de conciencia como un teólogo rebelde, un seguidor del Arzobispo Lefebvre o un político católico pro-aborto. En el análisis final, cada uno obedece primero a los hombres y no a Dios.

Jesús dirige la misma pregunta a ti y a mí como a Pedro: ¿Me amas? Un aspecto desafiante del amor es la formación correcta de conciencia – poner a Dios en primer lugar y obedecerle a Él.

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*El Catecismo menciona la palabra "conciencia" en 69 párrafos. (En cambio, menciona "sexo" o "sexualidad" en solamente 17.) En el párrafo 1778 da la definición, seguida por la cita famosa del Cardenal Newman.

La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, está haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto. Mediante el dictamen de su conciencia el hombre percibe y reconoce las prescripciones de la ley divina:

La conciencia es una ley de nuestro espíritu, pero que va más allá de él, nos da órdenes, significa responsabilidad y deber, temor y esperanza... La conciencia es la mensajera del que, tanto en el mundo de la naturaleza como en el de la gracia, a través de un velo nos habla, nos instruye y nos gobierna. La conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo (Newman, carta al duque de Norfolk 5).

**"ubi Petrus passioni dominicae adequator" ver Tertulliani Liber De Praescriptione Haereticorum XXXVI [2,3]

si autem Italiae adiaces , habes Romam unde nobis quoque auctoritas praesto est . [3] Ista quam felix ecclesia cui totam doctrinam apostoli cum sanguine suo profuderunt, ubi Petrus passioni dominicae adaequatur, ubi Paulus Ioannis exitu coronatur...

***No solamente Brigham Young, Ezequiel Atacusi Gamonal y David Koresh, sino también John Milton and Martín Lutero.

English Version

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Homilía 2010: Todo Consiste en Estar Preparado
2007: Voy a Pescar
2004: Obedecer a Dios y Luego a los Hombres
2001: ¿Me Amas?

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