Sed

(Homilia Para Tercer Domingo de Cuaresma - Ciclo A)

Tema básico: Al entrar en estas semanas intensivas de la Cuaresma, reconocemos un anhelo en nuestros corazones - una sed que tiene su origen en la sed de Dios por nosotros.

Acabamos de escuchar Juan, capitulo 4 - Jesus y la mujer sedienta por el agua viva. Este evangelio hace recordar una conversacion entre un joven y un sacerdote.

Un joven se le acerco a un sacerdote con lagrimas en sus ojos. Su novia le habia dejado. El sacerdote la conocia y no estaba sorprendido. No obstante, trato de mostrar compasion. En cierto momento, dijor que era "la muchacha perfecta."

El Sacerdote pregunto, "Realmente era ella tan perfecta?"

"Pues," admitio, "tenia sus defectos." Por ejemplo, siempre insistio que el hiciera cosas por ella - y jamas correspondio. Y, si, lo critico unas cosas: su manera de vestirse, sus amigos, su trabajo, su forma de manejar y comer... Pero todo eso le hizo mas loco por ella.

El joven continuo hablando como si fuera en un trance. Finalmente, el sacerdote le pregunto, "Despues de diez años, tu habrias sido feliz con ella?"

El muchacho estaba callado. Contesto honestamente, "No." pero anadio, "Habria preferido ser miserable con ella en vez de ser feliz sin ella."

"Jonaton," dijo el sacerdote, "ella no la persona que deseas."

Perplejo, dijo, "Entonces, quien?"

"La persona que deseas," dijo el sacerdote, "es Dios."

Todos tenemos un anhelo - no tanto para placer o comodidad o tranquilidad. Sacrificariamos esas cosas - y mas - si pudiera tener lo que nuestros corazones desean. Como la mujer en el evangelio de hoy, tenemos sed.

Santa Teresa de Avila escribio, "La sed expresa el deseo de una cosas, pero un deseo tan intenso que morimos si carecemos de El."*

Nuestro problema es que pensamos que algo en este mundo satisfaceria nuestra sed. Imposible. La mujer en el evangelio tenia cinco esposos. Ningun de ellos habia satisfecho su anhelo. Ningun puede.

Nuestra sed no viene de nosotros sino porque Alguien tiene sed de nosotros. San Gregorio Nacianceno exclamo, "Dios tiene sed del que tenga sed de El!"

Es dificil imaginar que Dios tenga sed de nosotros. Estamos acostumbrado a escuchar de millones de millones de galaxias, cada una con millones de millones de estrellas. El universo es tan enorme: Como puede Dios preocuparse con seres tan pequenos como nosotros?

Desde luego, somos pequenos, pero no solamente en relacion con el cosmos, sino en relacion con el arbol mas cercano. Pero el tamano no es todo. Uno cientificos hablan del principio antropico. El universo da la apariencia de ser ajustado para producir hombres. Parece que todas las galaxias son necesarias para hacer posible nuestro planeta pequeno.

A parte de como sea el universo, sabemos de la Biblia que Dios va a extremos para nuestra salvacion. En Jesus sabemos que Dios tiene sed de almas. En el Credo decimos, "por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo."

Al entrar en estas semanas intensivas de la Cuaresma, reconocemos un anhelo en nuestros corazones - una sed que tiene su origen en la sed de Dios por nosotros.

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*Citado por Gianfranco Ravasi, Segun las Escrituras. p. 70.

English Version

De los Archivos (Tercer Domingo de Cuaresma, Año A):

2008: Por Que Tan Descontento?
2005: El Olor de Agua
2002: Lo Que Ella Deseaba

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