Banqueteaba Espléndidamente

(Homilía para el 26o Domingo del Tiempo Ordinario, Año C)

Hoy tenemos lecturas fuertes para nosotros que nos gusta la comida rica. Amos habla de los que comen cordero y terneras en engorda – carnes que son bien ricas porque tienen mucha grasa. Parece como una versión antigua del Dieta de Atkins. En el Evangelio Jesús también menciona la comida – un hombre rico que banqueteaba espléndidamente todos los días - y fue al infierno.

Lo que vemos aquí es el pecado de la gula, la preocupación excesiva por la comida. Quizás la tentación es mas fuerte para nosotros hoy en día porque tenemos mas comida rica que en el mundo antiguo.* La gula no es el hecho de gozar de una comida saludable. Comerla con gratitud es algo bueno. Preparar una cena sabrosa puede ser un acto de cariño y amor. Pero viene a ser la gula cuando la persona no come pare vivir, sino vive para comer. San Pablo habla de los para quienes su único dios es su barriga. Es el pecado de la gula.

Así era con los Israelitas. La única cosa que les importaba era su lifestyle, su estilo de vida. Jesús condena al rico no por tener un banquete de vez en cuando. No, él banqueteaba espléndidamente todos los días.

Las personas que buscan comida exquisita generalmente quieren otras cosas exquisitas – por ejemplo muebles y ropa. Amos dice que después de comer, los israelitas ricos se descansaban sobre divanes de marfil. Los arqueólogos han excavado camas y divanes de marfil. Son del siglo ocho antes de Cristo, poco tiempo antes de la invasión de los asirios – el tiempo en que Amos escribió su profecía.

Jesús dice que el hombre rico se vestía de púrpura. Para nosotros púrpura o morado es un color común, pero en aquel tiempo púrpura era el colorante mas caro. Venia de moluscos mediterráneos y fue traído de una distancia larga. Seria como alguien aquí en White Center llevando un traje o un vestido de Milano.

El problema – lo digo otra vez – no es tener cosas lindas. El problema es no reconocer de donde viene y cual es su propósito. Pensar que lo que tengo es mío. Que yo puedo hacer lo que me da las ganas con mis cosas. No importan las otras personas.

Por eso el rico llegó al infierno. El infierno es la separación final de Dios y del prójimo. El infierno no es tanto un estado de castigo, como Dios estuviera buscando un motivo para hacernos sufrir. No, el infierno es una elección personal – de excluir a Dios y la otra persona de su vida.

Creo que todos queremos evitar el infierno. Jesús nos dice como en la parábola. Por medio de Abraham da una formula sencilla para evitar la pena eterna: escuchar a Moisés y los profetas. Moisés dio los diez mandamientos, la ley moral que esta escrita en el corazón humano. Los profetas nos llaman al arrepentimiento: volver al Dios y al hermano, especialmente el que tiene hambre.

El hambre es una cosa horrible. La mayoría de nosotros no hemos experimentado el hambre verdadera, es decir, varios días sin comida. La persona que tiene hambre comerá cualquier cosa. Una papa podrida tiene mas valor que un diamante. Me acuerdo en el Perú durante el tiempo de sequía, ver una familia – un hombre, su señora y dos hijitos – con bolsas plásticas sacando granos de arroz de la calle. Tenían hambre.

Aquí no vemos tanta hambre de comida, pero otro tipo de hambre. El Santo Padre ha identificado esta hambre: la desesperación, la miseria y el corazón vacío. Se ve esto, por ejemplo en la persona que cae en alcoholismo o pornografía. O en la muchacha o señora que procure un aborto. Se habla de “pro-choice,” pero ¿cuántas realmente desean el aborto mismo? A base de muchas conversaciones, yo he concluido que ellas se sentían presionadas, atrapadas – muchas veces porque el papá del niño no les apoyaba.

Hoy día el Lázaro está a nuestra puerta. Hay tantas personas que tienen el hambre que solamente Dios puede satisfacer. Tu y yo tenemos los recursos para ayudarlos. Quizás nadie aquí es tan rico como el hombre en la parábola – pero tampoco nadie es tan pobre como el mendigo. Dios va a juzgarnos según la manera en que usemos nuestros recursos de tiempo, talento y tesoro. San Pablo nos dice que es momento de “conquistar la vida eterna.” Lo hacemos dedicando nuestros recursos a Dios y al prójimo.

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*Especias que son comunes para nosotros – pimienta, jengibre, clavos, canela, etc. – fueron traídas desde el oriente y eran bien caras. Aun sal costaba una cantidad significante. La mayoría comían carne solamente en ocasiones especiales, por ejemplo, matar la ternura gorda para el regreso de un ser querido. Y no tenían (en le mundo viejo) las comidas que son esenciales para nosotros: café, chocolate, tomates, calabaza, maíz y papa. (Por su parte el mundo nuevo no tenía otras comidas ricas: pollo, puerco, trigo, arroz, etc.) Entre un banquete romano y el menú de un restaurante como Denny’s, pocas personas preferían el primero.

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De los Archivos (Homilía para Domingo Veintiseis - Año C):

2013: Geografia de Fe: La Amenaza del Destierro
2010: La Decision: Cielo o Infierno
2007: Por Que Fue Condenado el Rico?
2004: Banqueteaba Espléndidamente
2001: Un Abismo Inmenso

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