El Mayor Poder No Usado

(Homilía para Pentecostés)

Resulta que un americano tenía un visitante de Inglaterra. Querría mostrarle las maravillas de este país y lo llevó para ver la Catarata de Niágara. “Ven,” le dijo, “te mostraré el mayor poder no usado en el mundo.” Desde arriba podía apreciar la extensión de la Catarata, mirando desde el lado estadounidense hasta Canadá. Fueron abajo donde el agua hizo un ruido fuerte. El americano explicó sobre la cantidad enorme de agua y su fuerza. Casi tuvo que gritar cuando concluyó, “Aquí es el mayor poder no usado en el mundo.”

El visitante fue impresionado; no había algo semejante en su país. Pero, como un buen inglés, pensó un poco más profundamente. “Sí,” le dijo a su huésped, “el poder aquí es grande, pero hay algo mucho mayor. El mayor poder no usado en el mundo es el Espíritu Santo del Dios Vivo.” El inglés tiene razón. Hoy estamos celebrando la Fiesta del Espiritu Santo, Pentecostés. Nos hace recordar un poder que apenas hemos utilizado. En la lecturas vemos algunas cosas que el Espíritu Santo hace posibles:

  • Comunicación en un lenguaje más profundo que palabras.

  • Paz interior.

  • Perdón de pecados.

  • Unidad de personas que eran enemigos.

  • Todo don valioso.

  • Renovación de la tierra.

    Este domingo tu y yo quisiéramos aprovechar del poder del Espíritu Santo. ¡Como cambiaría nuestro mundo si lo permitiéramos a entrar nuestros corazones! En mis años como sacerdote muchas personas me han dicho que quisieran que sus vidas fueran diferentes. Les gustaría tener más energía, más entusiasmo. Quieren tranquilidad interior y un sentido de propósito. El Espíritu Santo puede darnos energía, una vida nueva.

    Toda persona en todo tiempo necesita el Espíritu Santo, pero la necesidad es particularmente grande ahora. Uno de nuestros mayores problemas es el aburrimiento. Un cansancio ha descendido sobre nuestra cultura. Me acuerdo un hombre mostrando su nuevo televisor con pantalla grande. Con orgullo me mostró como podía recibir unos doscientos canales. Después de explicar sus opciones, le pregunté que programa iba a mirar. “No sé,” me respondió, “no hay nada que me llama la atención.” Tenemos todo tipo de diversión, estamos más ocupados que nunca, pero nos sentimos aburridos. Irónicamente nuestros jóvenes están más afectados por el cansancio de nuestra sociedad. A veces hablan de experiencias que describen como increíble o asombrosa, pero el suceso parece fabricado (como los episodios de Televisión Realidad) y rápidamente se marchitan.

    Por otro lado, la persona que se abre al poder del Espíritu Santo puede encontrar la alegría en cosas pequeñas. Un gran ejemplo para nosotros es San Juan Neumann. Hijo de un padre alemán y mamá checa, vino a América para servir a inmigrantes como sacerdote. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, hizo un voto personal de jamás malgastar un solo momento de tiempo. Tengo que admitir que no he hecho tal voto – tengo dificultad suficiente con los primeros tres. No obstante, admiro un hombre como San Juan Neumann. Pues, si estuviera vivo hoy, no creo que sería un hombre de “tareas múltiples” como la persona que siempre anda con su celular puesto al oído. San Juan no hizo una actividad frenética, sino se abrió a la gracia de cada momento. Como un sacerdote joven, administró una parroquia extensiva de mineros. Requería viajes constantes que utilizó para oración y para aprender los idiomas de sus feligreses. En adición a alemán, checo e inglés, aprendió español, frances, italiano y holandés para confesar a la gente en al menos siete idiomas. Cuando los inmigrantes irlandeses llegaban, aprendió céltico tan bien que una irlandesa proclamó: “¡Que bueno que tenemos un obispo irlandés!”

    Más tarde como arzobispo de Filadelfia era instrumental en establecer el sistema de escuelas católicas que llegó a todo el país. San Juan no vivió una vida larga – murió antes de cumplir cincuenta años. Sin embargo, sus logros perduran porque puso todo momento bajo el guía del Espíritu Santo. A pesar de tener muchos problemas – y mucha oposición – mantenía una calma interior. La gente comentaba en como podía encontrar alegría en cosas pequeñas como ver una flor o un niño.

    Como San Juan, tenemos disponible un gran poder – el mismo Espíritu Santo que le di tanta alegría en cosas pequeñas. Solamente hay que dejar el estanque fangoso y acercarnos a la Catarata Niágara de gracia. Decir esta oración: Ven, Espíritu Santo. Sí, ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Padre amoroso, envía tu Espíritu Santo, el Espíritu de tu Hijo Jesús y renueva la faz de la tierra.

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    English Version

    De los Archivos:

    Homilía 2011: Fue el Espiritu Santo
    2010: El Poder del Espiritu Santo
    2009: Amable Huesped del Alma
    2008: Don Doble
    2007: Siempre a Tu Lado
    2006: Da Testimonio de la Verdad
    2005: El Mayor Poder No Usado
    2004: Un Hombre Abierto al Espíritu Santo
    2003: Beber del Mismo Espíritu
    2002: Sanación de Memorias
    2001: Comparaciones Odiosas y Dones Preciosos

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    Boletín (Obispo Mexicano para Seattle)

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