Reverencia Para La Eucaristía

( Homilía para El Cuerpo y La Sangre de Cristo)

Hoy celebramos la Fiesta de Corpus Christi, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En un frase famoso, el Concilio Vaticano enseñó que la Eucaristía de “fuente y cumbre de toda la vida cristiana.” (Lumen Gentium 11) La Eucaristía nos da fuerza para seguir adelante y al mismo tiempo es el punto alto – la cumbre – de nuestra vida cristiana.

Los otros sacramentos son orientados a la Eucaristía. Se puede ver esto cuando los niños reciben la Primera Comunión. Llevan camisas blancas o vestidos blancos – que nos hacen recordar la vestidura blanca del bautismo. La Eucaristía cumple lo que comenzó con el bautismo. Los otros sacramentos también culminan en la Eucaristía. Confesión y Unción de los Enfermos existen para restaurar a la Eucaristía. Matrimonio es signo del banquete nupcial del Cordero. Y por supuesto el sacerdote toma su significado de la Eucaristía.

Cuando respeto para la Eucaristía baje, también los otros sacramentos bajan: hay menos bautizos, confesiones bajan, menos jóvenes quieren casarse – y por supuesto hay menos vocaciones al sacerdocio. Pero cuando hay reverencia para la Eucaristía, los otros sacramentos florecen. Se puede ver por ejemplo en la Arquidiócesis de Guadalajara que tiene un total de mil setecientos seminaristas. No es coincidencia que tiene un templo enorme que se llama El Expiatorio donde hay adoración Eucarística día y noche. También en este país, hay diócesis con muchos seminaristas - por ejemplo, la arquidiócesis de Atlanta que ha promovido adoración Eucarística en sus parroquias.

En la segunda lectura de hoy podemos ver a San Pablo promoviendo reverencia para la Eucaristía. Tenía que recordar a los corintios que el cáliz “nos une a Cristo por medio de su sangre” y que el pan “nos une a Cristo por medio de su cuerpo.” (I Cor 10:16) La presencia real de Cristo en la Eucaristía es parte de la enseñanza constante de la Iglesia. En el año 110, San Ignacio de Antioquia escribió una carta a los Esmirneanos mencionando que desgraciadamente hay algunos que “no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador, Jesucristo.” Esas personas, les advirtió “niegan el don de Dios y están muriendo en sus disputas.”

Se puede ver la misma enseñanza en el gran predicador, San Antonio de Padua. A menudo, después de la misa, puso el Santísimo Sacramento en un custodio y lo llevó en una procesión por la plaza y calles de la ciudad. Una vez enfrentó a un hombre que se burló de la Eucaristía. Mientras todos hicieron una reverencia, el miró con desprecio. Antonio se acercó al hombre y le preguntó por que no se inclinó ante el Sacramento. El hombre respondió que creó que no era nada más que pan. Antonio, según una versión, le retó a una prueba. Antonia ayunaría por tres días y el hombre podía hacer ayunar a su burro. Se encontraron en una plaza donde el hombre puso heno a unos seis metros del burro. Desató el animal y caminó hacia el heno. San Antonio expuso el Santísimo y llamó al burro, “¡Mula, en el nombre de Dios, te ordeno ven acá y adorar tu Creador!” El burro paró como alguien lo jalaba, dio una vuelta y caminó a San Antonio. El burro dobló si piernas, inclinándose al Santísimo con su cabeza cerca del suelo.

Este cuento puede ser algo de leyendo, pero muestra una verdad. Como San Antonio enseñaba, aun un animal – en su propia forma – da homenaje a su Creador. ¿Y que de nosotros? A veces nos portamos peores que una mula.

Este domingo quisiera hacer una sugerencia concreta de cómo podemos mostrar mas honor a Jesús en la Eucaristía. Una de las cosas que puede deslucir nuestra recepción de la Eucaristía es el no hacer el Signo de Paz en una manera apropiada. Es natural para nosotros hacer del Signo de Paz un evento social, pero no es su propósito. Es un gesto antiguo que tiene un carácter sagrado. Al hablar del Signo (o Beso) de Paz, San Cirilo de Jerusalén lo expresa así:

No asumir que esto es el beso normal cambiado por amigos en público. No, este beso une las almas en búsqueda de un perdón completo uno al otro. Así, este beso indica una fusión de almas, y la expulsión de todo resentimiento a causa de males. (Catequesis Mistagógica 5.3)

Algunos actúan como candidatos para senador y tratan de dar la mano al máximo número posible. No es necesario. Para citar otro Padre de la Iglesia: “Cada uno da el beso de paz a la persona a su lado, y así en efecto lo da a toda la asamblea.” (Teodoro de Mopsuestia, Homilía Bautismal, 4.39)

La gente de nuestra parroquia viene de varias culturas. Para los criados en los Estados Unidos, dar la mano es el gesto más común. Otros prefieren una inclinación respetuosa, mientras otros cambiarán un abrazo ritual (como el Santo Padre hace en una misa papal). Si su señora o hermana está a su lado, puede darle un beso – ¡pero no lo recomiendo para todas!

Sea lo que sea el gesto, hacerlo con dignidad, y luego mirar al Señor. A causa de El buscamos reconciliación. Es el que crea comunidad, nosotros fracasamos sin el. Jesús lo dijo sin equivocación: “Si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no podrán tener la vida en ustedes.” (Jn 6:53) Su carne es “verdadera comida” y su sangre es “verdadera bebida.” Al comer su carne y beber su sangre, nosotros vivimos en él y él en nosotros. Mientras celebramos esta Fiesta de Corpus Christi, el Cuerpo y Sangre de Cristo, le pedimos ayudarnos crecer en reverencia para este don magnifico.

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English Version

De los Archivos:

Cuerpo de Cristo 2007: El Pan de Cada Dia
2006: Lenguaje del Cuerpo
2005: Reverencia Para La Eucaristía
2004: ¿Comunión Para Kerry?
2003: Adorar el Cuerpo y la Sangre
2002: Pan Partido
2001: La Eucaristía Va Por Medio De Todo

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