Todavía Sobró

(Homilía para el Domingo Diecisiete del Tiempo Ordinario, Año B)

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Tema básico: en la multiplicación de los panes, vemos el diseño de Dios: abundancia seguida por una llamada a la intimidad..

Cuando explosiono la Montaña St. Helens (Santa Elena) hace veintiséis años, quemó seiscientos kilómetros cuadrados, una área tres veces mayor que la ciudad de Seattle. El Servicio de Bosques (Forest Service) decidió no replantar arboles, sino observar cuanto tiempo sería necesario para que vida significante volviera. A pesar de las predicciones pesimistas, los biólogos fueron asombrados por la rapidez de volver la vida. Dentro de un tiempo breve, la área estaba inundada de plantas y animales.

Dios ha puesto una fertilidad maravillosa en la naturaleza. Lo vemos en el Libro de Génesis. Para cada grupo viviente - vegetales, insectos, peces, aves, animales de la tierra y finalmente el hombre - Dios les dio un mandato de ser fecundos y multiplicarse. La naturaleza refleja la exuberancia de Dios. Su abundancia se destaca aun mas cuando miramos mas alla de la tierra: un numero asombroso de galaxias, cada una no solamente con un numero increíble, sino una diversidad sorpresiva de estrellas y otros cuerpos.

Desde su abundancia se estrecha su enfoque. Ubicando la tierra dentro del cosmos sería como buscar un grano de pimienta en el Océano Pacifico. El universo es un marco enorme para nuestro planeta, sin embargo, no sabemos de otro lugar con capacidad semejante para sostener la vida. En nuestro globo relativamente pequeño una variedad inimaginable de formas vitales han salido. Científicos estiman que actualmente tenemos entre dos y cien millones de especies - y que aun esa cantidad enorme representa menos de un por ciento de las especies en la historia del planeta. De todas esas variedades, solamente uno es capaz de arte, cuentos y bromas - el tipo de inteligencia que hace posible una relación libremente escogida. Toda cosa creada refleja a Dios en su propia manera, pero Dios enfoca particularmente en nosotros los humanos.

En el evangelio vemos este diseño de abundancia, seguida por un enfoque mas profundo. Jesús se pone ante una muchedumbre, al menos diez o veinte mil personas, si uno calcula que la mayoría de los cinco mil hombres tenia su señora y unos hijos. Jesús provee una comida abundante para ellos - mas de lo que pudieran comer. Deseando que nada sea desperdiciado, recogieron doce canastos llenos del pan sustancial de cebada.

Después de ese milagro de abundancia, Jesús enfoca en el Pan Verdadero. Lo oiremos durante los domingos que vienen. Nos hablara del pan que viene a ser su propia Carne. Como veremos la palabra "carne" evoca un significado profundo en la Biblia. Para ahora solamente quiero aludir a la abundancia y profundidad que Jesús hace posible.

En el Antiguo Testamento el profeta Eliseo hace un milagro que vislumbra la abundancia del Señor. Cuando Eliseo ofrece a Dios los veinte panes de cebada, provee comida para cien personas: "Y todavía sobro." Sobrar no significa falta de valor. En el caso de Jesús, aun la porción mas pequeña tiene una potencialidad inimaginable: puede ser su propia carne. Desde la gran abundancia de Dios, Jesús enfoca en una pequeña porción que usa para darnos el Pan Vivo - su propio Ser.

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De los Archivos:

Domingo Diecisiete, Año B, 2003: Mucha Gente Lo Seguía

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