Proposito Del Dinero

(20 de setiembre 1998)

En el evangelio de hoy Jesús nos enseña el propósito del dinero: ganar amigos entre los pobres para que ellos nos den la bienvenida en el reino de Dios. Quizás esto nos sorprende. Antes de analizar la parábola, permiteme dar un ejemplo personal.

En mi parroquia en el Perú había familias que no tenían las cosas básicas: zapatos para sus hjios, cobijas calientes, comida adecuada. Una señora abandonada por su esposa luchaba para criar a cuatro hijos. Cada mes ella venía a la parroquia con ellos para una ayuda. Las hijas mayores, que tenían 11 y 8 años de edad, cuando entraban el cuarto se arrodillaban ante el crucifijo para rezar un Padre Nuestro, un Ave María y cantar el himno Junto Como Hermanos. Como todos los niños ellas querían ropa, comida y la oportunidad de estudiar. Pero se daban cuenta que su mamá no podía darselas. Dependían de Dios, pues en este caso que Dios iba a mover el corazón de personas lejos de ellas para hacer una donación para los pobres.

Es un ejemplo de lo que Jesús nos dice hoy. Cuando usamos nuestro dinero para ayudar a los pobres, aun lejos de nosotros y desconocidos, ellos vienen a ser amigos que rezan por nosotros y nos dan la bienvenida al cielo. No es una cuestión de dar limosnas de vez en cuando (pues, aun esto es algo bueno). Pero lo que Jesús quiere es que cambiemos nuestra mente en cuanto al dinero y al pobre.

La mentalidad comun sobre el dinero y el pobre fue resumido por un político aquí en los Estados Unidos. Durante la crisis económica de México hace unos años, el dijo que no debemos preocuparnos tanto de México porque su economia total es más pequeña que la del estado de Nueva Jersey! En otras palabras el valor de la gente de Nueva Jersey viene de su poder económico. Alguien dijo una cosa semejante sobre China: que su economia es más pequeña que la del estado de California. La conclusión es que los 35 millones de californianos tienen más valor que los 1.2 mil millones de chinos.

Jesús nos dice que esta forma de pensar es absurdo. Lo que da valor a la persona humana no es su dinero, sino su relación con Dios. El problema es que el dinero crea una ilusión. Conozco un hombre que tiene acciones en la bolsa. Cuando la bolsa sube, él esta alegre. Cuando baja, esta triste. Me dijo que por cada punto que sube, el gana diez dólares. Igual por cada punto que baja pierde diez dólares. Hace unas semanas perdió cinco mil dólares en un solo día. Estaba bien triste y yo no sabía con que palabras consolarlo. Pero al mismo tiempo quería decirle que si sigues preocupandote vas a tener un infarto y luego perdirás todo en un segundo. No es un hombre malo, pero tiene que aprender la lección del evangelio de hoy.

Jesús nos da este domingo lo que se llama la parábola del mayordomo injusto. Quizás es difícil interpretarla porque el mayordomo es un hombre deshonesto, que engaña a su patrón. Pero hay que recordar que una parábola es un cuento con un solo punto. Gracias a Dios, Jesús mismo nos da la explicación: "Y yo les digo: Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánanse amgos, que cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo." (Lc 16:19)

¿Por qué habla Jesús del "dinero, tan lleno de injusticias." El dinero en sí no es malo, pero tampoco puede justificar al hombre. No es el dinero que da valor al ser humano. Cuando reflexionemos bien, no tenemos tanto control sobre el dinero como pensamos. El hecho de nacer en este pais o tener la oportunidad de imigrar a los Estados Unidos nos ha dado oportunidades que otras personas nunca han tenido. Tenemos buenos papás o inteligencia o buena salud--estas cosas vienen de Dios. No debemos sentirnos orgullos por tener un poco de dinero. Al contrario es una responsibilidad grande. Por eso Jesús habla de la mayordomía. Es decir tenemos que administrar los dones que el nos da.

Y Jesús habla del día cuando el dinero "se les acabe." La situación económica puede cambiar facilmente. Mejor haber dado a los pobres que amontonar dinero. Y nuestra situación personal puede cambiar de un día al otro. Hace una semana celebré una misa memorial por un hombre que falleció de una forma muy agresiva del cancer. Al menos tuvo unas semanas para prepararse. Pero tal vez hay un coágulo formandose. No hay dolor, pero sin aviso uno puede morir. Mejor usar el dinero que uno tiene para ganar amigos entre los pobres.

No estoy diciendo vender todo y entrar en un monasterio. Ser monje es vocación de unos pocos, pero todos estamos llamados a ser mayordomos. Tenemos que administrar los dones que Dios nos ha dado. Y dar una parte a los pobres. Quizás eres pobre--pero hay alguien más pobre que tu.

La biblia dice que Dios escucha la oración del pobre. Ellos tiene una paciencia un sentido de su dependencia en Dios que los ricos a veces no tienen. Las dos niñas que se arrodillaron para rezar y cantar pueden ser nuestros intercesores ante Dios. Como Jesús nos dice, "Con el dinero...gánense amigos que... los reciban en el cielo."