¿La Iglesia Puede Salvarse?

(Homilía para Cuarto Domingo de Pascua)

Este domingo comienzo con una confesión pública. (No se preocupen. Es pequeña.) A veces cuando estoy esperando en las tiendas, miro las portadas de prensa amarilla. Siempre ofrecen los últimos chismes de Bill y Hillary Clinton o de una estrella de Hollywood.

Recién una de las revistas tuvo una imagen del Santo Padre con la cabeza en las manos y las palabras, "¿La Iglesia Católica Puede Salvarse? Obviamente una referencia al terrible escándalo de abuso sexual de niños y jóvenes.

Más tarde reflexioné sobre la pregunta, ¿La Iglesia Puede Salvarse? Desde luego, la respuesta es "no." Hoy Jesús da una comparación que lo hace muy claro. Su iglesia es como un rebaño. De todos los animales de la granja, las ovejas son las más pérdidas si se tratan de independizarse.

Cuando yo estaba en el Perú, tuve la oportunidad de observar ovejas y pastores. Ellos tuvieron que proteger sus animales de peligros externos - carros, animales que cazan, y ladrones. Pero la amenaza mayor estaba dentro del mismo rebaño. Para matar parásitos, los pastores empujaron las ovejas por baños químicos. Luego los esforzaron a tomar medicinas contra gusanos de los intestinos.

Las ovejas protestaron, pero más tarde vendrían corriendo a la voz del pastor. Ellas saben algo que nosotros nos olvidamos: No podemos sobrevivir aparte del Pastor. Si salimos del rebaño, un peligro, sea externo o interior, rápido nos va a apoderar.

Algunos me dijeron que los escándalos han inquietado su fe, que están pensando en salir de la iglesia. En un caso conocí suficiente a la persona para decir, "Ay, muchacha, no estabas haciendo muy regio antes de los escándalos." Pero generalmente me limito a decir que Jesús escogió seres humanos, no ángeles, para pastorear a su iglesia. Podemos - y debemos - instalar formas para proteger a niños y adolescentes, pero al final de las cuentas, depende de los pastores humanos que supervisan el rebaño. ¡Que responsabilidad pesada tienen ellos!

Ha sido una semana difícil para la Arquidiócesis de Seattle. Para mí personalmente fue horrible ver las transgresiones de hace veinte años de un amigo puestas en los periódicos y por televisión. No sé si las acusaciones son exactas o distorsionadas. Pero esto lo sé: el ambiente de chisme es un peligro espiritual para los demás de nosotros. Podemos enfocar en las ofensas de otras personas y no ver las nuestras. Esto nos aleja del rebaño - y del Pastor mismo.

El primer hombre que pastoreó la iglesia en nombre de Cristo, nos dice hoy: "Arrepiéntanse...cada uno de ustedes." (Hechos 2:38) La única forma en que podemos pasar por la puerta y entrar en el rebaño, no es en denunciar a otros, sino en reconocer humildemente nuestras propias ofensas.

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Versión Inglés

De los Archivos:

Homilía 2011: Abrir la Puerta
2008: Puerta Que Nunca Hemos Abierto
2005: Un Buen Pastor
2002: ¿La Iglesia Puede Salvarse?

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