Misericordia Implacable

(Homilía Domingo 15o Ordinario, Año A)

Este mes hemos celebrado el centenario de una santa impresionante. Ella tuvo un amor profundo para Jesús, a quien le recibió en comunión cuando tenía diez años. El año siguiente, tres meses antes de cumplir doce años, un vecino llamado Alessandro Serenelli trató de tener relaciones con ella. Cuando María le resistió, Alessandro la acuchilló. Ella murió el día siguiente, el 6 de julio de 1902, después de perdonar al muchacho.

Negando su crimen y lleno de vergüenza y amargura, Alessandro fue encarcelado. Sin embargo, la semilla que María sembró dio fruto. El experimentó una conversión profunda. Saliendo de la prisión, después de 27 años, fue de inmediato a pedir perdón a la mamá de María. Fueron juntos a la Misa de Gallo y con muchas lagrimas pidió perdón a la congregación. Dio testimonio en la causa de beatificación y el 24 de junio de 1950 estuvo presente en la Plaza de San Pedro cuando el Papa Pio Duodécimo proclamó a María Goretti una santa. Alessandro Serenelli murió el 6 de mayo de 1970, en un convento capuchino donde trabajaba como jardinero.

El el evangelio de hoy Jesús habla de la semilla que produce una cosecha enorme. Refiere al perdón de los pecados, la misericordia divina que cae del cielo como la lluvia. (Is 55:10) El Sembrador derrama la semilla con abandono, a pesar de saber que encontrará oposición, resentimiento, aun amargura.

Hay un libro intitulado Triumph que describe como la enseñanza de Jesús ha tomado raíz en los dos mil años de historia humana. H.W. Crocker lo da el título no porque los seres humanos que conforman la Iglesia somos tan gloriosos, sino porque la gracia de Dios ha hecho cosas maravillosas.

Por ejemplo, Crocker narra como Ambrosio de Milano confrontó al Emperador Teodosio el Grande. Volviendo de una victoria en Grecia (390 A.D.), pensaba que el obispo lo recibiría con los brazos abiertos. Pero Ambrosio supo que el Emperador mató a personas inocentes en Tesalónica. Cerró la entrada a la Catedral, preguntando a Teodosio, "¿Cómo puedes levantar en oración las manos manchadas de la sangre de una masacre injusta?

En lugar de golpear al obispo, el Emperador reconoció su pecado. Apeló al ejemplo del Rey David a quien Dios le perdonó después de un tiempo de penitencia. Ambrosio esperó ocho meses, y luego requirió a Teodosio que probara su sinceridad, revocando los decretos injustos, y que "cuando la sentencia de muerte ha sido firmada contra cualquier persona, que treinta días tienen que pasar antes de la ejecución, y al cumplir ese tiempo, el caso tiene que ser llevado ante Ud., porque su resentimiento será calmada y puede decidir con justicia el caso." El Emperador lo aceptó y Ambrosio lo desató.

Esta instancia de arrepentimiento y reconciliación muestra como la enseñanza de Jesús da buen fruto no solamente en la vida de individuos, sino también en la transformación de la sociedad.

Desgraciadamente, esa transformación nunca está terminada y los seres humanos siempre inventamos nuevas modas para frustrar el propósito de Dios. No obstante, como la parábola de hoy indica, Dios no nos quita su gracia. Con una persistencia implacable, sigue derramándola. Y cuando encuentra una terrena fértil - un corazón arrepentido - produce fruto cien, sesenta o treinta veces.

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Versión Inglés

De los Archivos (Homilias Para Quince Domingo, Año a):

2011: Sembrar Con Fe
2008: Poder de la Semilla
2005: La Palabra Encarnada en la Iglesia
2002: Misericordia Implacable
1999:El Sembrador Espléndido

Otras Homilias

Homilia para Misa de Quinceañera (también Ritual)

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Padre Armando Pérez (Ordenado al sacerdocio, 8 de junio de 2002)

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(octubre 2010)

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