Vengan a Mí Los Que Están Agobiados

(Homilía Domingo 14o Ordinario, Año A)

Este domingo voy a dar un reporte sobre nuestra situación económica. Como prefacio, les cuento un pequeño chiste. Resulta que murió un mafioso. Su hermano le dijo al sacerdote, “Padre, le daré a Ud. doscientos mil dólares si le dice a gente que mi hermano era un santo.

Pues, la parroquia era pobre como Holy Family y el padre no quería perder la oportunidad. Toda la noche pensaba, “¿Qué voy a hacer? El mafioso era un diablo, pero su hermano me dará $200,000 si digo que era un santo.”

El próximo día, después de leer el evangelio, el padre bajó al ataúd y dijo, “Este hombre robó millones de dólares, mató a personas inocentes, engañó a su señora, defraudó el gobierno y jamás pagó sus impuestos. Sin embargo... en comparación con su hermano aquí, ¡este hombre era un santo!”

La verdad es que yo también necesito dos mil dólares. El verano no es buen tiempo para hablar sobre el dinero, pero el 30 de junio cerramos el año fiscal. Como explico en el boletín, tenemos una deuda. La causa principal es que este año tuvimos un déficit de doscientos cuarenta mil dólares en nuestra escuela parroquial. Tuvimos gastos de $895 mil e ingresos de solamente $655 mil – una diferencia de $240 mil.

En el boletín indico que estamos haciendo algo para asegurar que no hay un déficit tan alto este año, pero la realidad es que como el padre en el chiste, necesito $200 mil para pagar los biles, cancelar la deuda y avanzar con los programas parroquiales. No creo que una sola persona va a dar $200 mil – pero tenemos 2000 familias y si cada una da cinco dólares extra cada semana, podemos resolver nuestra deuda antes de la navidad. Cuento con Uds.

Hoy Jesús nos dice, “Vengan a mí los que están agobiados... y yo los aliviaré.” (Mt 11:28) Durante el verano podemos imaginar que Jesús está hablando de unas buenas vacaciones. Puede ser. No obstante, he observado que cuando algunos tratan de “escaparse de todo, relajarse completamente,” que muchas veces regresan a casa más cansados y angustiados que cuando salieron.

En el siglo dieciséis un soldado español descubrió esta paradoja. Un balazo de cañón rompió su pierna, causando unas “vacaciones” esforzadas. Para llenar las horas largas, empezó a leer los únicos libros disponibles – las vidas de santos. Se preguntó como sería si él tratara de hacer las mismas cosas como Francisco y Domingo. Estos pensamientos lo llenaron con la misma emoción que sentía cuando pensaba en los actos heroicos de caballeros. Pero notó una diferencia. Cuando las fantasías de caballería terminaron, se sentía vació, agitado. Pero, cuando se imaginó como un Santo Domingo moderno, se sentía renovado, lleno de energía.

El soldado desarrolló “ejercicios espirituales” para enseñar la paradoja a otros hombres. Así fundó la orden religiosa más fuerte en la historia de la iglesia – los jesuitas. Nosotros conocemos el solado como San Ignacio de Loyola.

Solo Jesús puede dar descanso fundado en renovación. Poder tomar unas vacaciones es algo lindo. Pero, San Pablo nos da una advertencia, que debemos escribir en el interior de las maletas, “Si viven según la carne, necesariamente morirán.” (Rom 8:13) En cambio, separar un espacio para Jesús y encontrarás descanso verdadero.

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Versión Inglés

De los Archivos (Homilias Para el Domingo Catorce, Año A):

2011: Tomen Mi Yugo
2008: No Somos Deudores
2005: La Revolución Verdadera
2002: Vengan a Mí Los Que Están Agobiados

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Padre Armando Pérez
(Ordendado al sacerdocio, 8 de junio de 2002)

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